
A veces, o mejor dicho
Casi siempre, me aterra bastante la velocidad del tiempo. Hay algo que no logro entender, dudo que sea falta de capacidad, creo que todo se pasa tan pero
tan rápido que cuando crees que todavía estas disfrutando de algo, ya estás en lo siguiente y así sucesivamente. No me gusta, en lo más mínimo. Aunque debo admitir que en su momento deseé como pocas cosas que el tiempo se pase más veloz que nunca, no soportaba esa etapa y, aunque no haya sido tanto tiempo, la sentí eterna y quería estar en otra etapa totalmente distinta y parece que llegó. Con esfuerzo y dolor, pero llegó. Comprobé una vez más que
todo llega, o eso pienso yo. Pero, al mismo tiempo,
todo termina, y ahí es cuando vuelve el temor de que el tiempo pase tan rápido, de no poder disfrutar las cosas a tiempo. Cuando me quise dar cuenta de lo increíble que estaba viviendo, se estaba terminando (aunque lo disfruté como pocas cosas en mi vida), y así me pasa con muchas cosas. Pero, como dice una de las personas que más me llena,
Todo pasa.
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